marcas reigiosas

Navidad de 2018. Salgo de Abercrombie con mis hijas y escucho una conversación: unos chicos han venido desde Valencia en coche y al salir de la tienda, cargados de bolsas dicen:

– «Ahora tenemos que volver a Valencia pero ha merecido la pena»

A esto le podemos llamar fe inquebrantable.  Los fanáticos de las marcas experimentan reacciones parecidas en su interacción con los productos de las marcas perseguidas a los de una persona religiosa frente a una imagen imagen sagrada.

Apple

No hay más que acercarse a las flag store de Apple en la Puerta del Sol de Madrid. Colas interminables, multitud de extranjeros y otros que son nacionales, llegan de toda España y encuentran en este emblemático establecimiento lo que buscaban. Los jóvenes asesores comerciales reconocibles por su atuendo corporativo les atienden como verdaderos hombres consagrados a la vida religiosa: son los sacerdotes.

Apple parece ser el precursor de una tendencia a escala mundial en la que las marcas tecnológicas se apropian del espacio religioso, especialmente las marcas de smartphones. Su inteligente acercamiento al consumidor pasa por utilizar valores anteriormente ocupados por las religiones organizadas: la lealtad, el compañerismo y la reverencia.

Las marcas de tecnología y las órdenes religiosas provocan el mismo tipo de reacciones.

Samsung

Otro buen ejemplo de ello es Samsung. La marca coreana inauguró los espacios  Samsung Galaxy Studios en Londres y Nueva York, con la intención de que sus seguidores tuvieran un lugar de congregación y pudieran compartir, aprender e interactuar con todo lo que rodea a su estrella: el smartphone Samsung Galaxy.

La imagen no puede ser más reveladora: los espacios de Samsung Galaxy Studios se han convertido en un hormiguero de clientes que van a reuniones en las que toman café y cargan sus smartphones. Como si de una reunión religiosa se tratara.

Microsoft

Por otro lado tenemos a Microsoft. El gigante odiado por los fans de Mac por sus enormes diferencias en sistemas operativos y usabilidad con respecto a Apple, ha creado dos sectas definidas que son la antítesis una de otra.

O eres de Mac o eres de Microsoft. Los partidarios de Mac, antiguo reducto de creativos y maquetistas, tiene esa creencia de ser diferentes. Todavía es común ver los adhesivos de Mac en muchos vehículos, carpetas, …

El Sumo Pontífice, beatificado hasta el absurdo, Steve Jobs, un hombre lleno de luces y sombras, dio pie tras su muerte a biografías y películas. Su genio creativo fue su leit motiv en la vida, dejando de lado familia y amigos.

Con el lanzamiento de la nueva tableta Microsoft Surface RT Tablet, Microsoft posiciona tiendas pop up por todo Estados Unidos, como una suerte de altares que diseminan su labor evangélica entre los fans del iPad, intentando convencerles para que abracen la fe verdadera.

Cuál es la razón?

Pero, ¿por qué las marcas de tecnología y las órdenes religiosas provocan el mismo tipo de reacciones? ¿Por qué se están convirtiendo las marcas en símbolos sagrados, llenando un espacio previamente ocupado por las religiones institucionalizadas? Según Sigmund Freud, la religión cumple el espacio para creer en algo, aquello que denomina “quid”. Karl Marx definió a las religiones como “el opio del pueblo”.

En definitiva, la religión ofrece llenar un vacío, dotar de un propósito, estimular una razón existencial. En ese sentido, los dispositivos tecnológicos se han convertido en espacios de salvación, que ofrecen un sentido de comunidad, un futuro esperanzador, exactamente igual que las religiones.

Crecerá nuestra fe en las marcas?

Eso parece. A medida que crece el número de aplicaciones móviles y nuestra dependencia a los dispositivos portátiles, parece que “el quid” en relación a las marcas seguirá fortaleciéndose, dejando atrás a ese sentimiento aplicado a las religiones tradicionales.